El aroma cambia por completo la experiencia de un baño. No existe una regla única, pero sí algunas pistas para elegir según el momento del día y lo que buscas.
Cítricos y frescos: para empezar o para despertar
Aromas como naranja y menta se perciben frescos y luminosos. Suelen elegirse para baños de la mañana o de la tarde, cuando quieres sentirte despierta sin apuro.
Florales: para un momento de calma
Rosa, jazmín, gardenia, sakura, osmanthus y ylang ylang son aromas suaves y envolventes. Funcionan bien para un baño tranquilo al final de la jornada.
Suaves y dulces: para la noche
Lavanda, vainilla y milk son clásicos para bajar el ritmo antes de dormir. Si no estás segura, parte por uno de estos.
Marinos: para sentirte ligera
El aroma a alga marina recuerda el mar y se siente limpio y liviano.
Un consejo
Si es tu primera vez, prueba un solo aroma y observa cómo te sientes. El gusto por los aromas es muy personal: lo que a una persona le relaja, a otra puede resultarle intenso.
Si tienes la piel sensible, alergias o estás embarazada, revisa los ingredientes y consulta con tu médico ante cualquier duda.